Sabiduría Yupik

Sabiduría Yupik

2018-10-18T10:25:15+00:00octubre, 2018|

¿Has oído acerca del Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas ? Te cuento, caso de que no sepas de ellas, que tal maravilloso y mágico Consejo se formó con el propósito de dar a conocer al mundo el tesoro de la sabiduría espiritual tradicional y sanadora  escondido en la memoria ancestral de estas mujeres provenientes de diferentes partes del planeta.

Como recoge la periodista María Cicuéndez a raíz del libro “La Voz de las 13 abuelas: Ancianas Indígenas Aconsejan al Mundo”, de Carol Schaefer (Editorial Luciérnaga): estas 13 representantes de la voz de la gente de buena voluntad de la tierra explican en sus conferencias y publicaciones, a nivel internacional, cómo sanar las familias, cómo terminar con la guerra, cómo establecer relaciones adecuadas entre hombres y mujeres, cómo integrar la medicina tradicional y la indígena, cómo mantener el equilibrio de la tierra y cómo expandir el poder colectivo de las mujeres sabias profundizando en nuestra relación con lo femenino, con la voz de la intuición que habita tanto en el hombre como en la mujer.

A ti, que estás leyendo estas líneas ahora, te dejo disfrutando con una entrevista hecha a una de estas Madres sabias de nuestro planeta Tierra.

Rita Pikta, miembro del Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas. 30/10/2008

«No hay quien baile mejor o peor que yo»

Nací en un barco de pesca, en una isla de 6 km2 en Alaska, soy yupik.

Viuda, me queda una hija y 6 nietos. Fui la primera persona en Alaska que obtuvo el título de médico de Medicina Tradicional y como tal trabajo en la Fundación South Central, pero no he ido a la escuela.

Su bisabuela conocía el camino que usted iba a recorrer…

Yo me crie con las abuelas sabias, caminé con ellas y aprendí de ellas sin hacer preguntas.

¿Por qué sin preguntas? 

La mejor manera de enseñar es sencillamente siendo.

Sí, señora.

Todas las abuelas sabían que yo sería una gran sanadora y una líder espiritual, pero la que más confiaba en mí era mi bisabuela, fue ella la que me entregó las trece piedras y las trece plumas de águila, para «cuando las abuelas por fin se reúnan».

¿Todas ustedes tienen visiones?

Sí, yo empecé a tenerlas a los cuatro años y desde entonces tengo el poder de sanar y lo ejerzo, pero le aseguro que yo no hago nada, simplemente me entrego.

Eso es mucho. 

Nada me pertenece, no tengo nada, todo lo dejo ir y no pienso sobre ello. La contrapartida es que nada me hiere.

Pero tuvo un cáncer.

Las enfermedades vienen de la rabia, una rabia sostenida y soterrada se convierte en enfermedad. Yo acumulé ira desde mi infancia. Mi padre murió un mes antes de que yo naciera y siempre lo añoré. Y quería tener una nariz hermosa, un perfil como el de Elizabeth Taylor, y bonitos vestidos.

¿Y qué le dijo la abuela? 

Que si quería verme una nariz hermosa, me limpiara por dentro. Bella por dentro es bella por fuera. Tuve que aprender sobre mí misma, entender que sólo existe la abundancia y que para vivir en paz hay que perdonar. Al dolor hay que dejarlo marchar.

Dicho por usted, parece sencillo.

El problema es que nos olvidamos de lo que esencialmente somos. Nos emperramos en hacer cosas en lugar de permitirnos no hacerlas. Siempre esforzándonos, queriendo gustar a alguien, queriendo ser fuertes.

La otra opción no la veo clara…

Permitirnos ser, es decir: ser nosotros mismos, tomarnos nuestro tiempo para hacer lo que debemos hacer, ser más flexibles. Conocernos y compartir.

«El empeño que ponemos en ser perfectos es lo que nos hace sufrir tanto». 

Sí, eso pienso. Y también pienso que a veces la gente está aferrada a su sufrimiento.

¿Y qué le ha ayudado a conocerse a sí misma?

Me he deshecho de mi ego, no hay quien baile mejor o peor que yo.Todo lo que veo es hermoso, así que quiero que todo el mundo vea todo hermoso y que aprendan a amarse a ellos mismos y compartirlo con todos los demás.

¿Y cómo se llega ahí?

En mi pueblo, desde muy pequeñitos se les enseña a los niños que lo que piensan tienen que sentirlo y que lo que sienten tienen que pensarlo.

¿Qué le ayudó a superar la muerte de cinco hijos?

Sueño que han crecido y que me están ayudando. A veces pienso que si vivieran aquí igual me causarían dificultades. Están en el otro lado y me protegen, y yo les doy las gracias todos los días. No puedo agarrarme a ellos, fui un instrumento para traerlos a este mundo de camino al siguiente.

Cuando era pequeña, mi madre solía decirme que cuando vamos al otro lado nos convertimos en estrellas y que hay muchas ventanas en el universo que nos están mirando.

¿Elegimos la vida que vivimos?

Sí. Estamos aquí por una razón, así que debemos hacerlo lo mejor que sepamos, agrandar nuestro espíritu, ser sabios, porque eso es lo único que nos llevamos.

¿Y usted cómo supo cuál era su destino?

«Soy una niña – le dije al Gran Espíritu-. Mañana me marcharé, pero, mientras tanto, ¿qué es lo que se supone que debo hacer?. Muéstrame el camino».

¿Se lo mostró?

No, el camino simplemente viene si aprendes a escucharte a ti mismo y tratas a todo el mundo como te gusta que te traten a ti.

Mi bisabuela me enseñó hace mucho tiempo que te conviertes en ser humano cuando aprendes a aceptar, cuando aprendes a fluir.

¿Y sabe lo que decía mi madre?

Algo que me impresionará, seguro…

Mi madre me decía: «Está bien». «Está bien cuando está bien, y está bien cuando no está bien». Es así, pero siempre queremos cambiarlo todo y de esta forma nos agarramos a lo que está mal y no lo dejamos ir.

Está bien.

Cuando lo malo te viene, tienes que aceptarlo y aprender de ello.

Cuando una cosa buena viene, la atesoramos como si no volviera a sucedernos nunca más. Pero la vida, como las estaciones, es un ciclo, siempre el mismo y siempre cambiante.

Su pueblo casi fue exterminado, si hubieran aceptado en lugar de luchar por mantenerse, usted no estaría aquí. 

Tras la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos intentó acabar con nuestra cultura negándonos el derecho a la pesca y la caza, y construyeron escuelas para indígena en las que prohibían a los niños hablar su lengua materna.

Gran error.

Aquello ocurrió, no luchamos, y ahora todo el mundo quiere ser como nosotros, quieren conocernos; les perdonamos, es así como funciona, hemos de desprendernos del ego y de la avaricia de cogerlo todo, ¿para qué lo quieres?…

RITA PIKTA BLUMENSTEIN- Alaska

Nacida en una barca de pesca, creció en Tununak, Alaska. Bisabuela, esposa, tía, hermana, amiga, anciana de la tribu, la Abuela Rita acudió a una escuela Montessori en Seattle. Crio 2 hijos y trabajó en hospitales atendiendo partos como acompañante del médico. Ha viajado alrededor del mundo enseñando cestería, canto y danza, ganando dinero para los Colegios Nativos Americanos. Ha participado en muchas Conferencias de sanación donde sus enseñanzas sobre el “Circulo de palabra” han sido grabadas y publicadas. Actualmente trabaja para el South Central Fundation como doctora tribal utilizando plantas y medicina energética.

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