Lo que no se ve

Lo que no se ve

2018-10-18T10:31:15+00:00octubre, 2018|

Recientemente he podido disfrutar, en concierto, de una gran cantante de música tradicional celta.  Hacía años de la última vez en que tuve ocasión de saborear este tipo de música en directo.

Cómodamente instalada en mi butaca, así sonaron los primeros acordes, éstos hicieron aflorar esa nostalgia de otras épocas lejanas, sí, aquellas donde se honraba la energía de la Diosa.  Los tiempos de druidas, magos, magas y sacerdotisas fluyendo armoniosamente en la sabiduría de la Madre Tierra, cómplices con las Fuerzas de la Naturaleza.

La honda añoranza del poder de lo Divino femenino y que subyace en cada ser humano; en ti, así seas hombre o mujer.  Tu mitad reina de lo intangible, de “lo que no se ve”.  La Sabiduría interior que nada tiene que ver con el conocimiento del intelecto.  A veces, aunque limitadamente,  nos referimos a ella como la intuición; esa energía que nos indica por dónde discurrir a través de la sinuosa senda de la vida, y que no podemos explicar racionalmente.

Cual guía luminosa y misteriosa a la que a menudo no sabemos escuchar, a veces ni siquiera… oír.

El «Popol Vuh» (el Libro del Consejo  de los indios quichés que habitaban en la zona de Guatemala), texto sagrado de los mayas donde se explicaba el origen del mundo, recoge la siguiente cita:

 “Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca”.

Nos habla de actuar siguiendo la directriz de esa lúcida voz interna nacida del sentir que no del pensar.  La voz del corazón, ajena a cualquier connotación de tipo romántico, te alerta por dónde dirigir tus pasos. ¡Tantas veces acallada por esa otra voz fruto del análisis y el juicio! La que te conduce por el otro camino… el de la razón, indefectiblemente sometida bajo el dominio de la mente subconsciente en su gobierno alimentado por todo tipo de condicionamientos. Por el miedo.

No permitas que éste oscurezca tu radiante guía interna. ¿Cómo? Es más sencillo de lo que tu mente quiere hacerte creer…  Desarrolla el hábito de desengancharte de tus pensamientos espontáneos. Poco a poco, con paciencia y disciplina, aprende a observar tu actividad mental, date cuenta de ese flujo incesante de pensamientos. ¡No trates de evitar que surjan! Percátate de que estás inmerso en tu ruido mental y simplemente… no dejes que te arrastren; para ello míralos… los miras y los sueltas. Céntrate en lo que sea que estés haciendo en ese momento. Inténtalo aunque sea durante algunos minutos al día.  Descubre tu respirar así estés leyendo, caminando, charlando, lavando los platos…

En algún momento te darás cuenta de que tú… no eres tus pensamientos.  ¡¿Te suena a locura?!  No intentes dilucidarlo analizando la cuestión, ni te lo creas ni no te lo creas. Experimenta y mira a ver qué descubres por ti mismo, por ti misma.  Y redescubrirás la otra cara de la Sabiduría, el Amor incondicional. Experimenta… reconecta con tu auténtico potencial.

Es esta atención consciente la que aprendemos a desarrollar durante la práctica de la meditación. En Yoga Nidra la llamamos conciencia testigo. No obstante, la clave es trasladar tal práctica en tu quehacer cotidiano, no importa si estás subiendo a un autobús o contemplando las estrellas…

Y entre aquellos acordes de violín, guitarras, gaita y whistle, por momentos me centraba en sentir que no pensar, mirando esa honda añoranza de nuestra esencia primordial, la que vibra más allá de todo pensamiento. Y en otros, me dejaba arrastrar… volando con la imaginación (pero consciente de tal abandono a la marejada de la mente pensante) tan pronto a las Tierras Altas de Escocia, departiendo feliz con los espíritus de la Naturaleza en el tan singular como seductor paraje de las Fairy Pools, las llamadas Piscinas de las Hadas por su exquisita belleza; como a tierras inglesas, hasta la mítica colina de Glastonbury, paseando junto a Morgana por Avalon, la Isla mágica de las Manzanas.

A ti, aquí y ahora,  ¿te apetece sentir al ritmo gaélico?

Te dejo bajo el embrujo de la voz de Julie Fowlis.

Blanca-SerEnSilencio

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